jueves, 7 de junio de 2007

TRIVER FILMS presenta: ÚLTIMA FOTO (de Pablo Conde, Manu Hernández y Gabri Solera)



2ª PARTE



Y si os habéis quedado con ganas de más, visitad la web oficial del corto de moda, con la mejor productora: TRIVER FILMS. Encontraréis datos del film, carteles, curiosidades de los artistas y sobre todo, una ÚLTIMA FOTO: http://ultimafoto.blogspot.com/. ¡¿CONTINUARÁ!?

Isidre Esteve: “El mundo no se acaba; ahora simplemente deberán mirarme un poco más abajo” (de cadenaser.com)


El piloto Isidre Esteve, en silla de ruedas después del accidente que le provocó una lesión medular y que le tiene aún internado en el hospital del Vall d''Hebrón, ha comparecido hoy por primera vez ante los medios para mandar un mensaje de optimismo: "El mundo no se ha acabado. Simplemente, ahora mi vida es diferente. Se trata de que cuando vaya por la calle, la gente me mire un poco más abajo".


Esteve compareció ante los medios de comunicación por primera vez desde que hace dos meses y medio sufriera un accidente en el que se fracturó las vértebras T7 y T8. Consciente de sus limitaciones físicas y con mucha entereza, el piloto explicó: "Igual no puedo hacer lo mismo que hacía, pero sí otras cosas". "Había vivido momentos duros durante las carreras, pero cuando vi que me caí, supe que me había hecho daño de verdad. Necesitas unos días para asumir la nueva situación", indicó el piloto, quien estuvo acompañado por los médicos que le atienden en su recuperación en el hospital barcelonés.

Comentó que se sentía "nervioso" como si fuera "la primera carrera" que debía correr. "Siento como si estuviera en la salida. Tengo muchas ganas de hacer cosas", dijo. Esteve, de 35 años, rememoró sus inicios en el motociclismo y recordó que siempre ha sido un luchador, una cualidad que intentará explotar al máximo en su nueva situación. "Mi lesión es medular al cien por cien. Tengo muchísima suerte; mi cabeza está bien, también mis brazos. Me he dado cuenta de que puedo hacer de todo. El mundo no se ha acabado; mi vida simplemente es diferente", aseguró un Esteve optimista. El piloto insiste que ahora ve "pequeños detalles" que antes se le escapaban. "Estoy seguro de que no podré correr en moto, pero puedo hacer mil cosas en silla de ruedas. Ahora empieza algo nuevo y tengo mucha ilusión en ello", argumentó.


Comentó que le habían implantado un estimulador de ondas magnéticas para intentar mejorar la sensibilidad en las piernas, gracias a las gestiones realizadas por su equipo (KTM) con la fundación "Wings for Life" ''Alas para la vida'', que destina recursos para investigar en el campo de la médula espinal: "Quiero acercar esta fundación a España, ayudarles. Este será mi primer proyecto. Hay esperanza, tal vez no en 10 ó 15 años, pero sí en 20". No quiere hablar sobre si entre sus planes de futuro figura volver a competir en el Dakar a bordo de un automóvil. "Sólo han pasado dos meses y medio desde la caída y me falta mucha rehabilitación. Claro que me gustaría ir en coche, pero aún me falta un poquito", aseguró.

Su única esperanza es recurrir a los avances de la ciencia: "Acepte la situación desde el primer momento. Pedí sinceridad (a los médicos), porque quería saber qué lesión tenía". Esteve insiste en que después de dos meses, su sueño era poder ir en silla de ruedas y estar bien de salud. "La vida es un regalo, que la disfrutas como puedes. Estoy muy motivado con todo lo que tengo que hacer a partir de ahora", agregó. "No pienso más allá del día a día, de las mejoras semana a semana. Todo no se acabará con la rehabilitación, entonces tendré que continuar mejorando: mantener el cuerpo en forma cada día para esperar algún avance, porque la edad media de los accidentados en lesiones medulares es de 33 años y hay que tener las mejores condiciones para una futura rehabilitación", concluyó.

miércoles, 6 de junio de 2007

sábado, 2 de junio de 2007

DEDICADO a ALISON STOKKE

Esto es un post de apoyo y ánimo a Alison Stokke, la joven estadounidense que ha visto rota su privacidad por una foto y comentarios en un blog deportivo que al final ha desencadenado una fiebre por saber de ella sin su consentimiento.

De hecho, fue peor el remedio que la enfermedad, pues al salir en muchos medios diciendo que no quería ser famosa y el Washington Post pidió que la dejaran tranquila, tuvo el efecto contrario en la gente, y ahora si pones en google o youtube su nombre, aparecen miles de entradas sobre ella, sus competiciones, fotos, etc, etc.

Yo no voy a hacer más madera del árbol caído, así que he decidido poner unas cuantas fotis chorras que he hecho últimamente a ver si me hago yo conocido y dejáis en paz a la pobre Alison, hostias ya.


Bueno, no he podido evitarlo, es tan guapa y está tan buena...
Mierda, creo que me he enamorado de la chica.
Houston, tenemos un problema, o dicho de otra manera:
Alison, tenemos una exclusiva.

(ESTO NO ES) PERIODISMO


Las nuevas tecnologías nos ofrecen muchas facilidades tanto para comunicarnos con los demás como para no hacerlo, si es lo que deseamos (sms, e-mail, blogs, gps, mp3, pda...cada vez palabras más cortas y extranjeras). Desde ordenadores y móviles cada vez más pequeños y con más funciones a casas inteligentes que cocinan, friegan y se miran al espejo por nosotros. Nadie duda que esto es un avance de la sociedad, pero como en todo, la virtud está en el término medio aristotélico ya que en ocasiones parece que el mundo se ha vuelto loco, y no sabemos si es por el cambio climático, los políticos o las nuevas tecnologías.

Y digo esto porque, últimamente, algunas de las noticias en boca de todos han sido el boicot del PP a PRISA, el “tirito” de Keith Richards con las cenizas de su padre y el doble aniversario de Gabriel García Márquez, por sus “Cien años de Soledad” y su “Nobel de Literatura”. A colación de esto, junto al homenaje a Gabo, se produjo en Colombia el IV Congreso Internacional de la Lengua Española. Allí, 52 pequeños, con edades de 9 a 13 años y proclives a disciplinas artísticas, acuñaron "después de un largo proceso de consenso y de trabajar en la construcción de nuevas palabras", términos tan originales como lumpereza (pereza que da los lunes de ir a trabajar o al colegio), pinochada (mentira que va creciendo cada vez más) y japisteza (cuando se siente tristeza y alegría a la vez). Para ellos, la selección de "las diez palabras más queridas de la lengua española" son música, crispeta, carcajada, soñar, fútbol, mágico, amigo, montaña y mamá, además de la líder chocolate.

A continuación, un texto interesante para reflexionar. Es palabra del escritor argentino Ernesto Sábato, palabra de Dios: “El mundo está gravemente enfermo de incredulidad. La educación no puede ser extraña al drama total de esta civilización. Fanáticos y demagogos que han detentado o detentan el poder obligan a maestros y profesores a sustituir la búsqueda de la verdad por la inyección de sus ideologías, entronizando el dogma en el lugar donde en tiempos más felices llegó a reinar la tolerancia. Y, como si todo ello fuera poco, el advenimiento de la televisión –el más siniestro medio inventado para formar y deformar conciencias- ofrece y perfecciona medios para el asalto, el secuestro y la tortura. Se comete por lo tanto, un grave error cuando se pretende reformar la educación como si se tratase de un problema meramente técnico, y no el resultado de la concepción del hombre que sirve de fundamento, de esos presupuestos que la sociedad mantiene acerca de su realidad y su destino y que, de una manera u otra, definen una manera de vivir y de morir, una actitud ante la felicidad y el infortunio.

PRINCIPIOS QUE DEBEN REGIR LA NUEVA EDUCACIÓN: una escuela que favorezca el equilibrio entre la iniciativa individual y el trabajo en equipo, que condene ese feroz individualismo que parece ser la preparación para el sombrío Leviatán de Hobbes. Así como hay un egoísmo individual existe un egoísmo de los pueblos, que con frecuencia se confunde con el patriotismo. Debe enseñarse a valorar y preservar las diversidades dentro del país. El hombre concreto, el de carne y hueso, no vive en un universo matemático sino en un rincón del mundo con sus atributos, su cielo, sus vientos, sus canciones, sus costumbres; el rincón en que ha nacido, amado y sufrido, en que se han amasado sus ilusiones y destinos. En fin, habrá que reintegrar la ciencia y la sabiduría, lo que implica una humanización de la técnica, una valoración ética de sus adquisiciones y una condena de la profanación de la naturaleza. Esa es la síntesis de la cultura que debería dar la escuela de nuestro tiempo. O el mundo se derrumbará en sangrientos y calcinados escombros. Aceptemos, pues, esta lucha desproporcionada de los utopistas contra los colosos de esta Era del Plástico y la Computadora. Puede parecer absurda y desproporcionada, pero también lo pareció aquella lucha que a comienzos del siglo XX inició un hombrecillo escuálido y casi desnudo contra el más poderoso imperio de su tiempo. Con la ayuda de una rueca y una cabra”.



Continuando con cultura y arte, hablemos del cuadro más famoso de Magritte; pinta una pipa, debajo escribe “Ceci n’est pas une pipe” (esto no es una pipa), y se queda tan ancho. Este enigma ha dado mucho que hablar y a mí me ha servido para el título de este artículo y para el siguiente acróstico sobre el (no) periodismo:

Profesores y Planes de estudio (95 y 03)
Exámenes
Risas
Inutilidad e Idiomas
Oficio
Demanda y/u oferta de periodistas
Informal, fundamentalmente la vestimenta
Secretaría
Mujeres y Matrículas de honor
Oh my god! La expresión que diré cuando acabe este artículo y la carrera.

Eso es “Mi Periodismo”, lo que me lleva a tratar los temas que la Prensa actual considera importantes para el resto de la sociedad, sin saber muy bien los criterios en los que se basan. ¿Por qué, por ejemplo, el conflicto del Sáhara no tiene una cobertura mayor en los medios? ¿O qué pasa con los cubanos en realidad? Cuba no es sólo Fidel. Y el mismo problema en la Televisión, con la duda eterna del huevo o la gallina: ¿Vemos lo que hay en la TV porque no ponen otra cosa o no ponen otra cosa porque tendría menos audiencia? Es triste notar todo esto, como también lo es que 70 ONG’s estén siendo investigadas por malversación de fondos e irregularidades en la presentación y seguimiento de sus proyectos.

Algo falla en este universo tan tecnológico en el que los jóvenes utilizan internet para buscar “amig@s” y comparar si la mujer más sexy del mundo es Jessica Biel, Scarllett Johansson o Siena Miller en vez de darle un uso más provechoso como ver los horarios de los museos, teatros y cines o conseguir un vuelo barato para recorrer el mundo en vez de estar lloriqueando por problemas nimios y solucionarlos haciendo botellones en parques y esquinas. Pero, claro, no debemos olvidar esta frase de Flaubert: “Se hace crítica cuando no se puede hacer arte”. Y sobre todo, recordemos la palabra más importante: JAPISTEZA. Lo que nos hace feliz, nos puede poner triste (y viceversa). Eso ocurre con la tecnología, el periodismo y la educación. Me ponen japiste (o como se diga) porque tal vez el mundo se equivoca, y yo me muero por besarte y dormirme en tu boca.

PD: Por último una frase / consejo que vi el otro día en el suelo de la Avenida Complutense rezaba lo siguiente: “Olvida todo lo aprendido y empieza a volar”. Yo más bien escribiría:

“OLVIDA LO NO APRENDIDO, RECUERDA LO VIVIDO”.

viernes, 1 de junio de 2007

AEROBIC CALLEJERO


El azar elige dos alcaldes

ASÍ DEBERÍAN SER TODAS LAS ELECCIONES, NOS QUITARÍAN MAZO DE PROBLEMAS Y DARÍAN UN VALIOSO TIEMPO (SOBRE TODO EN CAMPAÑA ELECTORAL). DE TODAS FORMAS, SALGA QUIEN SALGA ES LAMENTABLE LA POLÍTICA Y ADEMÁS, PASE LO QUE PASE TODOS GANAN, NO? LO PEOR, ES LO QUE SOIS, TODOS PERDÉIS. ME VOY A VER CAIGA QUIEN CAIGA.

Ésta es la noticia recogida de Elpaís.com:

Una moneda de 20 céntimos lanzada al aire por un colaborador de la Junta Electoral de Zona de la Alpujarra granadina dio hoy la alcaldía de Carataunas al PP, cuyo cabeza de lista, Salvador Rodríguez, afrontará su cuarto mandato consecutivo por caprichos del azar. En el pueblo de Almedíjar, en Castellón las dos formaciones políticas han extraído una de las nueve bolas que introdujeron en un saco y ha salido elegido el alcalde del PSPV.

El sorteo de Granada, que apenas duró 30 segundos, se celebró después de que las candidaturas de PP y PSOE empataran en número de votos en el tercero de los cinco concejales que se eligen, a través de listas abiertas, en este pequeño pueblo de la Alpujarra de unos 200 habitantes. Aunque el PSOE aportó la moneda de 20 céntimos y fue el primero en elegir -optó por el rostro de Cervantes-, el azar quiso que la alcaldía fuera para el PP al salir cruz. Fue Álvaro Garnica, colaborador de la Junta Electoral de Zona, quien lanzó la moneda al aire, que al reposar sobre su mano dio la victoria al Partido Popular.

El sorteo se retrasó durante algo más de media hora debido al recurso presentado en su día por el PP, que lo retiró finalmente cuando estaba siendo estudiado por la Junta Electoral al percatarse de que probablemente no prosperaría por falta de amparo legal. Tras las elecciones municipales, PP y PSOE obtuvieron dos ediles cada uno y empataron a 66 votos en el tercer concejal en juego, que era el que otorgaba la mayoría absoluta a uno u otro partido. Sin embargo, en su recurso el PP argumentaba que los dos votos que fueron considerados nulos por llevar cinco cruces en vez de cuatro debían ser admitidos al evidenciarse "la intención de los electores de votar al Partido Popular".

Castellón

En Castellón, otro sorteo celebrado hoy en la Junta Electoral de Zona de Segorbe ha otorgado la alcaldía del municipio castellonense de Almedíjar al PSPV tras el empate a 109 votos que obtuvieron socialistas y populares en las pasadas elecciones municipales, según informaron fuentes de ambas formaciones.Así, tras cuatro legislaturas de mandato del PP con mayoría absoluta, la alcaldía pasa a manos del cabeza de lista del PSPV, José Esteban Villanova, puesto que los socialistas se quedan con cuatro concejales por tres del Partido Popular. En el sorteo, los dos representantes designados por ambas formaciones políticas han extraído una de las nueve bolas que se introdujeron en un saco, correspondiendo la número 9 al PSPV y la número 2 al PP, por lo que el cuarto concejal ha sido asignado a los socialistas, según explicó el secretario general del PSPV en el Alto Palancia, Tomás Polo.

NADAL ESTÁ DE MODA (al menos, sus partes)

Roddick posa en una revista con los "brazos de Nadal" (de Elpaís.com)
El redactor jefe de la revista Men's Fitness , Neal Boulton, ha sido destituido después de la publicación en su portada del mes de junio/julio de una imagen del tenista Andy Roddick con los brazos exageradamente musculosos. Según publica en su edición de hoy el diario New York Post , Boulton fue sustituido por Roy Johnson.

La publicación admitió que los brazos del tenista, actual número tres del mundo, fueron "alterados" para acompañar un artículo sobre cómo lograr unos brazos musculosos, agregó el periódico. Incluso el propio tenista ha asegurado en su blog que no está tan en forma como sugiere la portada. "No sabía que tenía brazos de 55 centímetros y que había dejado de tener una marca de nacimiento en mi brazo derecho", señala el tenista. "La primera vez que vi la portada fue al aterrizar en Roma. Fue muy gracioso. Y me dije 'igual Rafael Nadal, el tenista español número dos del mundo, quiere que le devuelva sus brazos", añadió el jugador. La revista explicó que se exageraron sus brazos pero no se hizo una composición poniendo su cabeza sobre otro cuerpo, según el periódico.

El ritual de saque de Nadal concluye "liberando" su trasero (de Cadenaser.com)

El tenista español Rafa Nadal es el rey de los rituales en la pista de tenis de Roland Garros, señala hoy el periódico holandés De Volkskrant. Este rotativo remarca que el dos veces campeón del torneo nunca saca sin antes dejar "libre" su trasero de las constricciones de su ropa interior.

El periodista Mark van Driel observó que Nadal- al igual que otros tenistas- siempre repite los mismos movimientos antes del saque, si bien estos momentos de máxima concentración de los jugadores no resulta atrayente para las cámaras de televisión, que en esos instantes suelen enfocar al contrincante. El ritual de saque de Nadal empieza cuando el mallorquín limpia con su pie la línea de saque, después se mete una de las pelotas en el bolsillo, hace botar la otra pelota con su raqueta (muchos lo hacen manualmente) y al mismo tiempo, casi sin pensarlo, con la otra mano se libera el centro de su trasero de las incomodidades de su calzoncillo. "Nadal solamente se atreve a sacar después de 'liberarse' el trasero", escribe con ironía el periodista holandés.

Nadal no es solamente el tenista con el ritual de saque más elaborado, sino que es el jugador de Roland Garros que más rituales mantiene en la pista, observó Van Driel. Por ejemplo, cerca de su silla siempre tiene dos botellas con bebidas, bebe una vez de cada una en los cambios y las vuelve a colocar precisamente en el lugar en el que estaban. Además, el español nunca pisa las líneas de la pista cuando entra en el terreno, al escoger a cara o cruz al inicio del partido qué jugador saca primero siempre es el último en llegar junto al juez, y tras haberse escogido el saque, regresa corriendo con pasos largos a su puesto de juego.

lunes, 28 de mayo de 2007

PARA MIS CHICAS FORÁNEAS (O NO): delirio

NO suelo escribir este tipo de post, pero como he de hacer cosas originales, aquí va...

ZAZU, compañera y amiga de la uni me escribió el otro día un mail super bello donde me decía que un sábado más estaba en casa sin plan y viendo mi blog, mis fotos, mis artículos (mis chorradas, al fin y al cabo) y le hacía sentirse más cerca de casa. Ella está en Cambridge (Inglaterra, que creo que hay otro en Canadá).

Otra dos amigas y compis universitarias están en Inglaterra, ANITA GRANÁ en Bath, PILOMS (bella entre las bellas que compartió habitación en Cuba conmigo [aunque no en solitario]) en Manchester. Todas ellas están viviendo una experiencia post periodismo (es decir, no encontrar curro guay en España y trabajar en lo que sea fuera de tu país, eso sí ganando más que aquí), aprendiendo idiomas y "coleccionando banderas" (encima de la cama, jeje).

No quiero olvidarme de otra bella (cuántas "bellamigas" tengo, x dios). Su nombre es ANA (Hormig@s), está en Roma con una beca y nos echa de menos a veces. Nosotros a ella también; por eso en una ocasión le hice un vídeo sobre algunos lugares de Madrid para que no se olvide de ellos. Hablando de lugares, Almería empieza y termina igual que Alemania (en el nombre, sólo) y esos han sido los dos últimos sitios que han disfrutado de la presencia de VANE, otra universitaria, periodista ella y durante un tiempo vecina de ASCAzO.

Para todas ellas va este post (entrada en español, leñe, VIVA LA Ñ) y como me gusta mucho mezclar cosas y a todas ellas les gusta el cine, quiero recomendarles una peli que he visto hoy y puede venir al caso (o no, pero me apetece hablar un poco de ella): Es DELIRIOUS, de Tom Dicillo, no ha sido, es, ni será una peli demasiado conocida ni un clásico en el futuro, pero a mí me ha gustado muchísimo la historia de este fotógrafo en apuros (paparazzi) y el homeless (vagabundo) y enamorado de la cantante famosa del momento (pibón). Hay una mezcla entre drama, comedia y romanticismo que me ha fascinado de tal manera que yo llamaría a la peli DELICIOUS (juego demasiado fácil, incluso para mí). El final (no lo cuento, tranquis) me ha hecho derramar unas lagrimillas, no sé si porque me veía identificado con el fotógrafo, con el vagabundo, o con ambos, que con sus delirios de grandeza consiguen lo que querían (ok, al final sí lo he contado, sorry, jejeje).
Por último, para compensar, os pido a tod@s l@s que leáis esto, que acompañéis la lectura con una canción: Déjame vivir, de Pau Donés junto a Mari la de Chambao. Creo que os gustará, y si no es así, dejadme en paz a mí, dejadme vivir.

PD. Aprovecho este "cursi-post" para saludar a un lector incondicional y gran amigo universitario, ELOY (gordoeloy); Nos vemos en berlín, o donde sea, pero nos vemos. Y a una chica valenciana (futura periodista tb) tan especial que desde hace 4 años no la veo pero nunca he conseguido olvidar esa noche en el risco de Valdemoro. RACHEL, por eso y por muchas cosas más eres tan especial y visitaré Valencia contigo haciéndonos mil fotos (o más). Besos y flores a tod@s.
PPD. Las chicas de la foto no son ninguna de las mencionadas anterioremente, pero está claro que venden mucho más, fundamentalmente cuando gañanes como Pablo Conde o Manu Hernández visitan mi blog (juntos formamos TRIVER, próximamente se estrenará ÚLTIMA FOTO, primer cortometraje juntos). Publicidad no gratuita, PABLO CONDE.

FIN DEL DELIRIO.

sábado, 26 de mayo de 2007

ANUNCIO DE NIKE (Flamenquito)

No sé si lo que más me gusta de este anuncio es que salga Estopa, Gasol, Nadal, el niño Torres y Ronaldinho, la música al son de las palmas y la caja flamenca en un escenario Eminem o .... TÚ.

http://www.youtube.com/watch?v=oo_nUEcqzIg

Y por si os habéis quedado con ganas de más:

http://www.youtube.com/watch?v=d-i9HBnIpqM&mode=related&search=

quieres más?

http://www.youtube.com/watch?v=6x-KrfqouOE&mode=related&search=

quieres?

http://www.youtube.com/watch?v=p-QQCQEh1Vg&mode=related&search=

más?

http://www.youtube.com/watch?v=1cgc91Gf0zw

+

http://www.youtube.com/watch?v=Pp5dZZBKTXQ&mode=related&search=

MÁS FUERTES QUE EL AJO

TANTA PASIÓN PARA NADA (La paradoja de Djukic)

Cuando recogió el balón, Djukic se acordó de lo que su mujer le había dicho aquella tarde; parecía como si se lo hubiese profetizado. Si acaso, le había dicho Ceca, no se te ocurra tirar un penalty.
Como cada domingo, Ceca estaba más preocupada que él. A decir verdad, él nunca se ponía nervioso, al menos no especialmente (sobre todo si se comparaba con algunos compañeros); era ella la que se ponía nerviosa por él, a veces desde varios días antes. Pero, aquel día, su equipo, el Deportivo de La Coruña, en el que jugaba por tercer año consecutivo tras su marcha del fútbol yugoslavo, se enfrentaba al partido más importante de toda su historia: se jugaba a una carta la Liga que durante toda la temporada había tenido en la mano. Hasta seis puntos habían llegado a sacarle de ventaja al Barcelona, su perseguidor más inmediato, ventaja que habían ido perdiendo, sin embargo, en los últimos partidos, sin duda por la presión, hasta el extremo de llegar a la última jornada igualados a puntos al frente de la tabla; aunque al Depor le bastaba con ganar: a igualdad de puntos, le daría el título -el primero de su historia- su mejor gol average particular. Por eso, aquella semana, los jugadores del Deportivo, Djukic incluido, la habían vivido en medio de una gran tensión y, por eso, aquella tarde, cuando su mujer le llamó, como todos los días de partido, al hotel de concentración para desearle suerte, le dijo muy preocupada: si acaso, no se te ocurra tirar un penalty.

Cuando Ceca se lo dijo, Djukic -lo recordaba ahora- se había echado a reír. Le había hecho tanta gracia la cariñosa advertencia de Ceca, siempre tan temerosa, siempre tan preocupada por él, que se había echado a reír como hacía cuando su madre le decía de pequeño, allá, en Stitar (qué lejos estaba ahora), que no tirase muy fuerte no fuese a hacerle daño al portero. Cuando Ceca le dijo lo del penalty, él ni siquiera había pensado en aquella posibilidad y, además, Djukic sabía que, en el caso de que se produjera ( cosa bastante improbable teniendo en cuenta las circunstancias de aquel partido), el encargado de tirarlo, era Donato. El sólo tendría que hacerlo en el supuesto también bastante improbable de que Donato no estuviese en condiciones o en el campo (hasta el partido anterior, cuando Bebeto falló su segunda pena máxima en un mes, incluso habría sido el tercero, después de los dos brasileños, en el orden de los lanzadores).
Fue lo primero en lo que pensó cuando, a falta de un minuto para el final del partido y con el marcador a cero, el árbitro pitó penalty.

Hacía dos minutos que en Barcelona había acabado el partido (con victoria del Barcelona) y, en ese instante, éste era el campeón de Liga. En Riazor, entre tanto, el partido había ido transcurriendo sin que el Coruña, hecho un manojo de nervios, fuese capaz de batir la portería Valencia que, por lo que se entregaban y corrían sus jugadores, que no se jugaban nada en aquel partido, estaba claro que había venido primado, y los presentimientos peores de las vísperas estaban a punto de consumarse. Lo que los más pesimistas habían augurado: que el Deportivo no tenía mentalidad de campeón, que al final le podría la presión, que La Coruña y toda Galicia sufrirían la peor decepción de su historia deportiva, etcétera, se estaba cumpliendo. El Barcelona era ya el campeón de Liga. Quedaba sólo un minuto -más lo que añadiese el árbitro- para que se produjese el milagro y se produjo. Llegó el milagro cuando ya nadie en el campo ni en las gradas lo esperaba; en el campo, porque, los jugadores del Deportivo, aunque seguían intentándolo, ya apenas tenían fuerzas para correr (alguno, incluso, como Bebeto, renqueaba por el césped con calambres en las piernas) y, en las gradas, porque los aficionados, al principio tan bulliciosos, tan convencidos de la victoria, habían enmudecido, aunque siguieran en sus asientos contemplando impotentes la tragedia que se cernía sobre su estadio.

Pero, de repente, un delantero deportivista, quizá Fran, quizá Bebeto (con la tensión del momento y desde su posición en el campo, Djukic ni siquiera pudo ver quién había sido), se internó decidido en el área del Valencia, regateó a un defensor, el defensa le zancadilleó y, ante el asombro de todos los que seguían el partido con el corazón en un puño desde todos los puntos de España y de Yugoslavia (los de Yugoslavia por culpa de él), el árbitro pitó penalty. El campo se vino abajo. Los graderíos de Riazor, hasta ese momento mudos, estallaron en un griterío como Djukic no había oído nunca antes; y eso que en Yugoslavia los aficionados al fútbol también gritaban lo suyo. A lo lejos, en el área del Valencia, los jugadores valencianistas rodeaban al árbitro protestándole el penalty -que, por cierto, había sido muy claro-, pero Djukic sólo oía el inmenso griterío que recorría el estadio. Penalty.

Era verdad. El árbitro lo había pitado. Algunos jugadores del Deportivo se llevaban las manos a la cabeza sin acabar de creérselo. Otros, como Liaño, el portero, se santiguaban. Aunque parecía imposible, el milagro se había consumado. Mejor dicho: se podía consumar. El árbitro había pitado penalty, pero el penalty aún había que meterlo. ¡Ya ver quién era el guapo que lo tiraba en aquellas circunstancias ! Fue Justo en ese momento, cuando calibró aquel trance, cuando Djukic se dio cuenta de que Donato no estaba ya en el campo. Hacía quince minutos que Arsenio le había sustituido por Alfredo jugándose a la desesperada la carta del ataque. Cuando el entrenador hizo el cambio, Djukic ni siquiera se fijó en él, entregado como estaba, igual que sus compañeros, a la difícil tarea de levantar el partido -un partido que se les escapaba-, pero ahora se daba cuenta de lo que suponía: que era él, precisamente él, el señalado por el destino para tirar el penalty. De hecho, sus compañeros ya le buscaban con la mirada y, desde el banquillo, todos: Arsenio, el médico, el masajista, hasta los jugadores reservas -entre los que divisó a Donato-, le hacían gestos histéricos para que se dirigiera hacia la otra área. A Djukic le pareció que todo el estadio se apoyaba de repente sobre él.

Pese a ello, reaccionó con entereza. Aunque ninguno seguramente tan trascendental como aquél, a lo largo de su vida deportiva ya había vivido muchos momentos difíciles. Como cuando debutó en Primera (con el Rad de Belgrado, allá, en su país) o como cuando, con el Deportivo, consiguió el ascenso a la Primera División española en un final agónico en el que hubo hasta un incendio en los graderíos, en su primera temporada en el fútbol español. Eso sin contar los que la otra vida, la de verdad, le había dado: el día que decidió dedicarse al fútbol abandonando el trabajo que tenía entonces y contra la voluntad de su padre, que prácticamente le echó de casa, el de su boda con Ceca -a la que conoció por aquella época-, el nacimiento de sus dos hijos (los seres que más quería) o la muerte de su hermano Milosav en accidente de tráfico. Mientras cruzaba el campo entre el griterío del público y las palabras de ánimo de sus compañeros, que le daban consejos distintos y hasta enfrentados (¡porarriba!, ¡porabajo!, ¡a romper!, ¡colócala!, ¡vamos, Yuka! ...), Yuka, como le llamaban todos en La Coruña, quizá porque era más fácil, recordó el largo camino que había recorrido hasta ese instante, desde cuando jugaba en los prados de Stitar con los otros chicos del pueblo (todos más altos que él) hasta que fichó por el Deportivo buscando ganar dinero y huyendo de la guerra que asolaba su país.

En medio, perdidos entre las brumas del tiempo y de la distancia, quedaban los balones que su padre le pinchaba para que estudiara en vez de estar todo el día jugando al fútbol (y que él reponía en seguida con el dinero que ahorraba); la bicicleta que aquél, chatarrero de oficio, le fabricó, sin embargo, con trozos de bicis viejas para que pudiera ir a entrenar cada día a Savac, la capital de la región, por cuyo primer equipo -el Macva, de Segunda División- ya había fichado; su primera decepción y su abandono del 1 fútbol tras su fracaso en el Macva; su trabajo posterior, como palista en la estación del ferrocarril, trabajo que alternaba por las tardes con los entrenamientos del Zeleznikar, el otro equipo de Savac, al que le llevó Milinkovic, un jugador de su pueblo que había jugado en Primera, a cambio precisamente de aquel trabajo; su triunfo en el Zeleznikar y su vuelta al Macva -ahora ya como profesional- o, en fin, el primer dinero serio que ganó jugando al fútbol cuando, dos años más tarde, le fichó el Rad de Belgrado: dos millones y medio de pesetas con los que se compró su primer coche y amuebló la casa que su hermano Milosav le había hecho en Stitar.

Djukic todavía recordaba algunas veces –ahora con una sonrisa- el viaje en tren de regreso a SAVAK comentando con Ceca, con la que se acababa de casar, si les daría tiempo en toda su vida de gastar todo el dinero que acababan de pagarles. La verdad es que la suya no había sido una carrera fácil. Al contrario que otros, desde que empezó en el fútbol, todo lo había logrado a base de mucho esfuerzo; nadie le regaló nada. Aunque siempre, sin embargo -pensaba Djukic ahora mientras se acercaba al área-, había tenido suerte en los momentos cruciales. Parecía como si una estrella lo iluminase. Si no, ¿cómo se explicaba el hecho de que siempre hubiese acertado en las decisiones más importantes, esas que determinan la vida de una persona, o que, en los
momentos bajos, cuando todo le iba mal, algo o alguien le empujaran a seguir hacia adelante? Le pasó cuando Milinkovic le llevó a jugar al Zeleznikar ( cuando él ya había decidido dejar el fútbol) o cuando Juan Ballesta, el ayudante de Arsenio en el Deportivo, le fue a buscar a su casa. En este caso, además, el azar ayudó también. Ballesta, por lo que él supo luego; había viajado a Belgrado para espiar al Estrella Roja y al Partizán (el Deportivo andaba buscando un líbero), pero, como se aburría en la ciudad, se fue a ver jugar al Rad, que jugaba sus partidos los sábados por la noche para no coincidir con los de aquellos.

Ese día, Djukic hizo uno de sus mejores partidos. Es más: tuvo hasta la buena suerte de debutar como líbero (hasta entonces, lo hacía siempre de pivote) en sustitución dellíbero titular, que atravesaba una mala racha. Ballesta quedó tan impresionado que no sólo se olvidó del Estrella Roja y el Partizán, que eran los dos equipos que había ido a ver, sino que se quedó dos semanas más en Belgrado para seguir a Djukic, quien, por su parte, ni siquiera sabía que alguien le estaba espiando. Lo supo a los pocos días, cuando Ballesta se presentó en su casa para ofrecerle fichar por el Deportivo de La Coruña, una ci~dad y un equipo que Djukic oía nombrar por vez primera en su vida; ni siquiera sabía casi dónde quedaba España en el mapa. De hecho, rechazó en un principio la oferta {tenía ya otras de equipos más importantes, como el Paris Saint-Germain francés o el Standard de Lieja belga) e incluso se escondía cuando veía el coche del ojeador español aparcado ante su casa para no tener que hablar con él. Aunque, al final, acabó aceptando: quería ganar dinero y las ofertas de aquellos no terminaban de concretarse.

Si entonces -pensaba Djukic ahora- el azar y su buena estrella le iluminaron (desde que llegó al Deportivo todo habían sido éxitos), ¿por qué no habrían de hacedo ahora que se enfrentaba al momento de su vida deportiva posiblemente más importante? Cuando el árbitro le dio el balón (le miró, por cierto, un instante, como si le compadeciera), Djukic ya estaba decidido a tirar aquel penalty. No tenía, además, otra elección. Podía, ciertamente, todavía echarse atrás (otro, en su situación, quizá lo hubiera pensado) y pasarle la responsabilidad a otro compañero, a Bebeto, por ejemplo, que para algo era la estrella del equipo y el que más dinero cobraba, pero Djukic no era de los que se arrugaban. Desde que jugaba en Savac con apenas quince años, era de los que siempre daban la cara. Y, además, sus compañeros nunca se lo hubiesen perdonado. Como tampoco -pensó- le perdonarían en el caso de que fallase.

Cogió el balón y lo apretó con las manos. Lo hacía siempre en esos casos, como para asegurarse de que tenía aire. Aunque al que le faltaba el aire era a él. Sentía como si el pecho se le estuviese cerrando. A su lado, un compañero le daba todavía algún último consejo (¡por abajo, junto al palo!, ¡Vamos, Yuka!...) y el árbitro le decía lo que siempre dicen los árbitros en esos casos: que no hiciese nada extraño, que no se detuviera a mitad de su carrera, que esperase a tirar a que él pitase..., pero él no les oía. Ni siquiera oía ya el griterío del público, que se había ido apagando poco a poco, a medida que el instante decisivo se acercaba. Djukic sólo oía ya el palpitar de su corazón y el zumbido entrecortado de su respiración ahogada. Fue la primera prueba que tuvo de que estaba más nervioso de la cuenta. Intentó recobrar la calma. Respiró hondo buscando aire y sintió cómo éste se agolpaba en su diafragma. No podía llegar a los pulmones; era como si aquél se le hubiese bloqueado. Djukic volvió a intentarlo.

Posó el balón en el suelo, en el punto de penalty, y retrocedió unos pasos. Frente a él, a mitad de camino entre el penalty y la portería, el árbitro le daba ahora las advertencias correspondientes al portero del Valencia {por primera vez en todo el partido, Djukic se fijó en él; hasta entonces, sólo se había fijado en que llevaba un jersey azul) e imaginó, para consolarse, que a éste tampoco le llegaría el aire hasta los pulmones, porque estaría tan nervioso como él en ese instante. La suposición no bastó para tranquilizarle, pero sí al menos para que comenzase a pensar en el penalty. Hasta entonces, había sopesado una por una todas las circunstancias de aquel momento, pero no en cómo iba a tirarlo. A veces, en los entrenamientos -recordó Djukic entonces- él y sus compañeros habían imaginado aquella posibilidad como un juego, como una hipótesis tan lejana que incluso se divertían imaginándola: último minuto de un partido, empate a cero o a goles y el árbitro pita un penalty. ¿Quién lo tira? ¿y cómo? Djukic y sus compañeros (del Deportivo de La Coruña y de todos los equipos en que había jugado antes) lo habían imaginado muchas veces, siempre como una posibilidad, pero ahora aquella hipótesis no era una posibilidad, y mucho menos un juego. Ahora, la hipótesis de los entrenamientos se había hecho realidad y en las peores circunstancias en las que podía darse: en el último minuto del último partido de una Liga que se jugaba precisamente en aquel penalty.

Djukic, en esos casos -recordó entonces también-, era el primero en tirarlo. Le gustaba tirar penaltys porque era la única manera que tenía de recordar sus tiempos del Macva, y antes aún: de los partidos con el equipo del pueblo, cuando, por su pequeña estatura, jugaba de delantero. Hasta los quince años, de hecho, era tan diminuto que la gente iba a mirarlo, admirada de ver a aquel chiquillo que volvía locos a los contrarios pese a que a algunos de ellos apenas les llegaba a la cintura. Pero, a los quince años, estando ya en el Macva, Djukic empezó a crecer (en un año solamente creció 20 centímetros) y los entrenadores comenzaron a retrasarle, primero al centro del campo y luego ya a la defensa, para aprovechar su estatura y su poderío físico ante los delanteros contrarios. Pero él siempre prefirió el juego de ataque. Le gustaba coger el balón, bien del portero o bien de algún compañero, que se lo pasaban para que lo jugara, y, con su depurada técnica, cruzar el campo con él hasta la portería contraria regateando a cuantos le salían al paso; lo cual le había causado más de una bronca de sus entrenadores, que veían con temor cómo arriesgaba el balón y cómo dejaba huecos a sus espaldas (Arsenio, incluso, le había prohibido pasar del medio campo), aunque su natural instinto le llevara a repetir sus arrancadas en cuanto se le presentaba otra oportunidad. Por eso, le gustaba subir a rematar los córners (a lo que sí estaba autorizado) y, por eso, en los entrenamientos, era el primero en tirar los penaltys. Lo hacía siempre muy suave, a la izquierda o a la derecha, colocando el balón y engañando al portero con la mirada.

Pero ahora era distinto. Ahora se estaba jugando el futuro de la Liga y de su equipo (por no hablar del suyo propio} y no era momento para florituras. Era mejor tirar a romper, olvidarse de la técnica y de lo que decía su madre y pegarle al balón con todas sus fuerzas para asegurarse al menos que nadie le diría nada. Porque, si el balón entraba, nadie se iba a fijar en si iba bien o mal tirado (lo importante es que había entrado} y, si no, daría lo mismo: la decepción iba a ser tan grande que durante toda su vida la seguiría recordando. Pero, al menos, nadie podría decirle que la había provocado él por quererse lucir en aquel trance. No le dio tiempo a seguir pensando. De repente, Djukic oyó el silbato del árbitro y comprendió con angustia que el momento decisivo había llegado. Frente a él, la mancha azul del portero llenaba toda la portería ( que hasta entonces le había parecido inmensa: siempre pasaba lo mismo} y a su lado ya no vio a nadie. Sólo otra mancha -la mancha negra del árbitro-, que esperaba también a su derecha, junto a la raya del área. Los demás: los jugadores de ambos equipos, el público, hasta los policías y los fotógrafos que hasta ese instante se amontonaban por centenares detrás de la portería habían desaparecido. En el estadio de Riazor -y en el mundo- sólo estaban ya él, el portero y el árbitro.

Djukic comenzó a correr sin saber todavía cómo tirar el penalty. Ya no podía pensar; ya era tarde para todo. Le dio al balón sin mirarlo, como si le pegara al aire ( el aire que a él le faltaba}, y durante unos segundos, que a él le parecieron eternos, larguísimos, interminables, miró cómo se alejaba en dirección a la portería donde la mancha azul del portero comenzaba lentamente a desplazarse. Ni siquiera vio adónde iba; no vio cómo lo paraba. Sólo vio que, de repente, el campo volvió a rugir, después de varios segundos mudo, y el portero del Valencia, que había vuelto a levantarse, comenzaba a correr ya dar saltos de alegría mientras sus compañeros de equipo corrían a abrazarlo. Había parado el penalty. Los compañeros de Djukic tardaron más en hacer lo mismo con él, pero él ni llegó a enterarse. Arrodillado en el césped, como un boxeador caído, sólo pensaba en huir de allí mientras se repetía a sí mismo, como cuando se mató su hermano, lo que su padre solía decir de la vida cuando la vida le golpeaba: tanta pasión para nada.

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